Y llegaron los dieciocho.

La verdad es que ya venía amenazándome este día 23 de agosto de 2012. En él, cumplo la mayoría de edad según las leyes españolas.

Sinceramente, no ha sido uno de los mejores días de mi vida. Este verano está bastante marcado por la soledad, el estrés pre-examen de conducir, las prisas y las presiones por la mudanza a Oviedo… ese tipo de cosas.

Justo ayer, día 22 de agosto de 2012 me matriculé en la Universidad de Oviedo, para estudiar el Grado de Historia. Hace unos años, allá por mis inocentes catorce, quería ser abogada y consideraba a los historiadores unos bohemios. Quizá me he vuelto bohemia.

Como apunte señalar que mi hermana me ha regalado una preciosa chaqueta gris con topitos negros y mi madre unas botas de Mustang que me pegan bastante. Mi tía Merche es más práctica y ha tirado por lo seguro: dinero.

Y nada más. Quizá mañana (u hoy) me anime a escribir algo más poético sobre la mayoría de edad. Pero lo más probable es que no lo haga porque yo no le noto la diferencia al día de hoy con respecto a los demás. Lo único son las botas y la chaqueta y quizá la tarta de chocolate que me pusieron a la hora del postre.

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Vacaciones oficiales.

A día de hoy se inician, oficialmente, mis vacaciones. Esta misma tarde he acabado mis exámenes de alemán y para el miércoles tendré tanto la nota de todos ellos como las notas de P.A.U.

Ya tengo ganas de saber todas esas notas, de matricularme y de, por supuesto, celebrar la graduación con mis compañeros de curso. Tengo el vestido y los complementos preparados para dicha graduación, aunque yo no soy muy dada a estos preparativos. Me mataré caminando sobre las pedazo cuñas que me compré por influencia de mi hermana pero en fin, es lo que hay.

Por otro lado, ya hablando de temas “vacacionales”, me he puesto a leer seriamente 1Q84. Estoy que no me aguanto. Me encanta, sencillamente me encanta. Creo que, por lo que llevo leído, Murakami se ha superado. Y para mi es difícil decir esto porque Tokyo Blues es, hoy por hoy, mi libro favorito. Quizá 1Q84 lo sustituya, pero es sólo un quizá.

A raíz de leer 1Q84 me entraron ganas de leer 1984 y estoy a la espera de que un amigo me lo deje amablemente. No sé porqué me apetece pero me entró una imperiosa necesidad de leerlo. Además, tendría que leer el tercer libro de Percy Jackson que, al fin, me llegó esta tarde. Será un cambio completamente radical entre la novela de Murakami y la juvenil novela de Rick Riordan pero Percy Jackon me parece una serie realmente entretenida.

A parte de todo esto tengo ya una lista de series por ver este verano. La mayoría son anime, por no decir todas, pero me apetece darle un poco al vicio. Y, por supuesto, me he propuesto hacer más ejercicio asique debería intentar salir a correr o algo semejante. Para empezar acepté la oferta de mi hermana de hacer la ruta naviega este domingo. En teoría es un reto fácil en comparación al Camino de Santiago pero no estoy tan en forma como estaba. Veremos como se desarrolla el acontecimiento.

Ahora, sin más dilación, regreso a la compañía de Murakami y, si se tercia, a la de mi madre y mi hermana. Aunque Murakami me llama mucho más, debería prestarle algo de atención a mi vida familiar.

Auf wiedersehen.

Puedes hacer cualquier cosa.

Tú, sí, tú. Sé que quizá no es el mejor momento para decirte esto. Pero sólo quiero que sepas que puedes hacer cualquier cosa.

Muy a mi pesar, no puedo ayudarte. Tampoco se me da bien animar a la gente, porque suelo hundirla aún más en la miseria. Por eso, hago esta entrada para que sepas que estoy aquí, aunque no oigas mi voz o aunque no puedas tocarme.

Yo creo en ti.

Corchera.

Esta tarde, a parte de hacer el comentario sobre el matrimonio Arnolfini de Jan Van Eick, me he dedicado a hacer una corchera-calendario-pizarra a partir de un tutorial de Craftingeek.

Me he sentido como cuando era pequeña y hacía manualidades con cosas de andar por casa y esto se debe a que mi nueva creación es totalmente reciclada. Es simplemente cartón, papel, pegamento y mucha paciencia. Además de algunas chinchetas que nunca había usado y tenía perdidas por la habitación.

Lo he hecho para mirarme las fechas de los exámenes y hacerme sentir mejor a mi misma viendo pasar el tiempo. Sonará absurdo, pero así se me hace más amena la agonía de acabar segundo de bachillerato.

Tengo más proyectos, pero supongo que tendrán que esperar al verano, así como todos los libros que aún tengo que leer. Tengo ganas ya de vacaciones, sinceramente.