Mañana tengo el examen práctico de conducir.

Llegó el día. Mañana iré a mi primer intento – y espero que el último – de examen práctico de conducir. Estoy, en cierto modo, en un estado permanente de tensión. Sé que debo relajarme y que mañana debo pensar en el examen como en una clase como otra cualquiera, pero también sé que tengo ciertas dudas que mañana tendré que resolver antes del examen propiamente dicho. Tengo a mi instructor mareado de tantas preguntas que le he hecho hasta ahora, porque una cosa es aprenderte la teoría y otra muy distinta ponerla en práctica en situaciones donde no tienes demasiado claro que hacer.

En fin, estoy intentando distraerme viendo las paralimpiadas o buscando alguna película con la que celebrar mi aprobado – o consolarme en mi suspenso – mañana por la tarde. Además, resulta que la falda que me estaba haciendo la modista me la entrega mañana también. Mañana podré, por lo tanto, probarme todo el conjunto que estoy pensando llevar un día al Expotaku.

Eso es todo. No tengo mucho más que decir porque el examen es mi principal preocupación ahora mismo. Aunque he de decir que también tengo ganas de probar el sabor de la vida universitaria. Ya estamos en Septiembre. Que rápido pasa el tiempo.

En unos días tendré la falda.

No sé si he hablado ya de que me estoy haciendo una falda de un estilo, digamos, victoriano en la modista. La tela la elegí y compré yo misma y hoy he ido a hacer la prueba definitiva, para ver si las medidas estaban bien. Y sí, estaban bien. Y la falda es increíblemente bonita. Me encanta, en serio.

Si puedo, la llevaré al Expotaku de Gijón, el próximo fin de semana – el de esta semana no, el de la siguiente – junto con una blusa blanca que ya me compré y las botas negras típicas que tengo desde el verano pasado.

Por otro lado, este fin de semana iré a las fiestas de campo de Folgueirou, a dos kilómetros de Illano. En principio acamparemos allí mismo, cerca de la fiesta. Siempre que acampo acabo hecha polvo, pero cuando Kaelig me pone ojitos no puedo resistirme.

Después, el lunes, me examinaré del examen práctico de conducir. En cierto modo me pone nerviosa pensar en ello, pero mi instructor dice que tengo altas probabilidades de aprobar y cada día me siento más segura al volante. De hecho, ya tengo ganas de tener el carnet de conducir para ir a visitar algunos monumentos históricos de la zona.

Creo que no tengo mucho más que decir. Bueno, acabo de terminar el God of War II para la play dos, aunque tampoco tiene mucho mérito porque sabía de antemano por dónde y qué debía hacer. De hecho, me he pasado la tarde jugando.

Ahora debería hacer algo relajante para eliminar toda esta tensión bélica acumulada. Supongo que leeré. Ahora me ha dado por Jane Austen, aunque casi me da miedo leer “Mansfield Park” porque sé que es el libro más oscuro de la autora y que en él denuncia el maltrato a la gente de color. Miedo me da encontrarme algo explícito – cosa que dudo a causa de la época en que fue escrita la obra.

Eso es todo por ahora. Tengo en mente un proyecto y una propuesta que me parecen intersantes.

Y llegaron los dieciocho.

La verdad es que ya venía amenazándome este día 23 de agosto de 2012. En él, cumplo la mayoría de edad según las leyes españolas.

Sinceramente, no ha sido uno de los mejores días de mi vida. Este verano está bastante marcado por la soledad, el estrés pre-examen de conducir, las prisas y las presiones por la mudanza a Oviedo… ese tipo de cosas.

Justo ayer, día 22 de agosto de 2012 me matriculé en la Universidad de Oviedo, para estudiar el Grado de Historia. Hace unos años, allá por mis inocentes catorce, quería ser abogada y consideraba a los historiadores unos bohemios. Quizá me he vuelto bohemia.

Como apunte señalar que mi hermana me ha regalado una preciosa chaqueta gris con topitos negros y mi madre unas botas de Mustang que me pegan bastante. Mi tía Merche es más práctica y ha tirado por lo seguro: dinero.

Y nada más. Quizá mañana (u hoy) me anime a escribir algo más poético sobre la mayoría de edad. Pero lo más probable es que no lo haga porque yo no le noto la diferencia al día de hoy con respecto a los demás. Lo único son las botas y la chaqueta y quizá la tarta de chocolate que me pusieron a la hora del postre.

Ya estoy matriculada.

Esta misma mañana me he matriculado, al fin, en la facultad de historia de Oviedo. No tengo aún la beca MEC, pero en cuanto la tenga me tendré que presentar en Oviedo para que la matrícula sea oficial. Mañana, por el momento, tengo que pasarme por el banco.

La verdad es que estoy bastante emocionada con eso de ser universitaria y tal. Me han dado un UO (la gente que no sea de la facultad de Oviedo quizá no entienda esto) y una contraseña. Me ha hecho sentir un tanto mayor.

Por otro lado, también me compré una pulsera negra de cuero. Sinceramente, me encanta. Y me fui por la tarde a ver una película con mis amigas: “El sicario de Dios”. Quizá haga un comentario sobre ella. Fue un tanto… peculiar.

Y creo que eso es todo lo que puedo decir por ahora. Bueno, también estoy jugando al un point&click titulado “A vampyre story” del que puede que también haga un comentario. Todos estos comentarios quedan en el quizá a causa de mi profunda pereza.