Ya estoy matriculada.

Esta misma mañana me he matriculado, al fin, en la facultad de historia de Oviedo. No tengo aún la beca MEC, pero en cuanto la tenga me tendré que presentar en Oviedo para que la matrícula sea oficial. Mañana, por el momento, tengo que pasarme por el banco.

La verdad es que estoy bastante emocionada con eso de ser universitaria y tal. Me han dado un UO (la gente que no sea de la facultad de Oviedo quizá no entienda esto) y una contraseña. Me ha hecho sentir un tanto mayor.

Por otro lado, también me compré una pulsera negra de cuero. Sinceramente, me encanta. Y me fui por la tarde a ver una película con mis amigas: “El sicario de Dios”. Quizá haga un comentario sobre ella. Fue un tanto… peculiar.

Y creo que eso es todo lo que puedo decir por ahora. Bueno, también estoy jugando al un point&click titulado “A vampyre story” del que puede que también haga un comentario. Todos estos comentarios quedan en el quizá a causa de mi profunda pereza.

 

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The Hollow Crown.

Ese es el título de la nueva serie de la BBC que he descubierto recientemente. Trata sobre Ricardo II, Enrique IV y Enrique V de Inglaterra y está basada en las obras de William Shakespeare que llevan el mismo nombre. Y, a pesar de que son adaptaciones, muchos de los diálogos se me hacen bastante incomprensibles. Por ello, la estoy viendo con subtítulos.

La verdad es que la historia de Inglaterra se me hace interesante. Quizá sea el apego por el idioma o que la historia de la España medieval me tocará estudiarla en cuanto entre en la facultad pero, sea lo que sea, estoy disfrutando de esta serie. Además, en ella trabaja mi querido Tom Hiddleston al que amo desde su papel de Loki en Thor. Tiene un algo especial que atrae, sin duda.

Y dicho esto, dejo aquí un trailer de la serie:

y un link donde encontrar más información.

De nuevo en alemán.

La verdad es que debería sentirme culpable. Hoy no he cumplido en absoluto con mi plan de estudios inicial. Debería haber estudiado historia de España y literatura universal, pero la verdad es que no estudié ninguna de las dos y, por primera vez en mucho tiempo, no tengo remordimientos extremos.

Por otro lado, cumplí con una de mis responsabilidades, ya bastante abandonada, que es la de ir a alemán. No estuvo mal. Pensé que no me enteraría de nada, acabaría hasta arriba de estrés y mandaría a tal y tal lugar al profesor y al libro de alemán. Pero no, me enteré de bastantes cosas y me sentí muy relajada. La última media hora fue eterna, pero qué se le va a hacer.

La noche se presenta incierta. Por un lado, podría cumplir con mi obligación y ponerme a estudiar ver la tele con mi madre y mi hermana y, por otro, podría dedicarme a mirar cosillas por internet o ver alguna película en mi propia compañía. No me he decantado por ninguna aún.

Como comentario extra hablar del nuevo flexo que adorna mi escritorio desde hoy por cortesía de mi hermana. Es uno de esos flexos de leds que teóricamente duran unos cincuenta años dándoles un uso de ocho horas diarias. No calienta y la luz es blanca, por lo que no se cansa la vista. Vamos, una delicatessen. Estoy realmente contenta y planeo llevármela conmigo a Oviedo cuando me mude. Su único defecto: parece un juguete de ángulos. En serio, me costó muchísimo conseguir que tomase una postura cómoda para ver sobre el escritorio. Pero, en cuanto se la pillas, lo demás son todo ventajas.

Y, ahora que lo pienso, también tendré una brújula. Llevo un tiempo queriendo una porque soy una de esas personas que pierden el norte con facilidad a no ser que vean el mar. Y,claro, en la mayor parte del territorio español no se ve el mar. El caso es que mi hermana me ha ofrecido una que tiene ella pero que tiene que buscar. Pero como sé que tardaré mucho en ver esa brújula, tengo en cuenta también que Kaelig se ha ofrecido a comprarme una que me parece fantástica. En resumidas cuentas, tarde o temprano llevaré una brújula conmigo a todas partes. ¿No suena genial?

Y sin más, me despido hasta mañana. No sé si tendré algo interesante que contar pero, si no lo tengo, igual hago un breve resumen de un otome al que jugué el jueves y que tiene diferentes finales según las respuestas que des. Son muy importantes todas y cada una de las respuestas asique yo daré las que di para conseguir el final bueno con Jin.

P.D.: Voy a disfrutar de mi primer helado del año. Es uno de chocolate, muy barato, comprado en el Lidl. Tiene una pinta estupenda.

Una reflexión.

Me he dado cuenta del hecho de que, en ocasiones, me gusta imaginar como fue la vida de otras personas. Me coloco en su lugar y pienso en las decisiones que tomaron, porqué las tomaron, qué les influyó para hacerlo.

Se podría decir que me gustaría experimentar, por al menos un segundo, la vida de otra persona de otra época, de otro lugar. Me gustaría ser un cualquiera en un lugar y un tiempo desconocidos para mi.

Probablemente ese sea el motivo de mi afición a la historia. Conociendo mejor el contexto de cada momento me puedo situar mejor en el papel de una persona de la época.

¿Seré feliz estudiando historia? No lo sé. Pero sí sé que seré feliz imaginándome en el lugar de las mujeres y hombres que conformarán mi objeto de estudio.

Era una paradoja en sí misma.

Caminaba, encapuchada, por caminos poco conocidos, de ciudades históricas, de tiempos pasados. No era su lugar, no era el lugar donde debía estar.

Y de pronto… cambiaba de nuevo. Estaba en otro lugar diferente. Siempre encapuchada, siempre bajo una larga túnica negra que no permitía difierenciar su forma.

Estaba en todos y cada uno de los puntos de la historia, pasando desapercibida, observando, manipulando, jugando con los grandes hitos y las grandes desagracias de la humanidad.

Cuentan que la gente se giraba a su paso, pero segundos después se olvidaban de que había estado allí, dándola por hecho. Se había convertido en algo inherente al tiempo.

Y ella no debía existir. No debía estar allí.

Era una paradoja en sí misma.