En unos días tendré la falda.

No sé si he hablado ya de que me estoy haciendo una falda de un estilo, digamos, victoriano en la modista. La tela la elegí y compré yo misma y hoy he ido a hacer la prueba definitiva, para ver si las medidas estaban bien. Y sí, estaban bien. Y la falda es increíblemente bonita. Me encanta, en serio.

Si puedo, la llevaré al Expotaku de Gijón, el próximo fin de semana – el de esta semana no, el de la siguiente – junto con una blusa blanca que ya me compré y las botas negras típicas que tengo desde el verano pasado.

Por otro lado, este fin de semana iré a las fiestas de campo de Folgueirou, a dos kilómetros de Illano. En principio acamparemos allí mismo, cerca de la fiesta. Siempre que acampo acabo hecha polvo, pero cuando Kaelig me pone ojitos no puedo resistirme.

Después, el lunes, me examinaré del examen práctico de conducir. En cierto modo me pone nerviosa pensar en ello, pero mi instructor dice que tengo altas probabilidades de aprobar y cada día me siento más segura al volante. De hecho, ya tengo ganas de tener el carnet de conducir para ir a visitar algunos monumentos históricos de la zona.

Creo que no tengo mucho más que decir. Bueno, acabo de terminar el God of War II para la play dos, aunque tampoco tiene mucho mérito porque sabía de antemano por dónde y qué debía hacer. De hecho, me he pasado la tarde jugando.

Ahora debería hacer algo relajante para eliminar toda esta tensión bélica acumulada. Supongo que leeré. Ahora me ha dado por Jane Austen, aunque casi me da miedo leer “Mansfield Park” porque sé que es el libro más oscuro de la autora y que en él denuncia el maltrato a la gente de color. Miedo me da encontrarme algo explícito – cosa que dudo a causa de la época en que fue escrita la obra.

Eso es todo por ahora. Tengo en mente un proyecto y una propuesta que me parecen intersantes.

Y llegaron los dieciocho.

La verdad es que ya venía amenazándome este día 23 de agosto de 2012. En él, cumplo la mayoría de edad según las leyes españolas.

Sinceramente, no ha sido uno de los mejores días de mi vida. Este verano está bastante marcado por la soledad, el estrés pre-examen de conducir, las prisas y las presiones por la mudanza a Oviedo… ese tipo de cosas.

Justo ayer, día 22 de agosto de 2012 me matriculé en la Universidad de Oviedo, para estudiar el Grado de Historia. Hace unos años, allá por mis inocentes catorce, quería ser abogada y consideraba a los historiadores unos bohemios. Quizá me he vuelto bohemia.

Como apunte señalar que mi hermana me ha regalado una preciosa chaqueta gris con topitos negros y mi madre unas botas de Mustang que me pegan bastante. Mi tía Merche es más práctica y ha tirado por lo seguro: dinero.

Y nada más. Quizá mañana (u hoy) me anime a escribir algo más poético sobre la mayoría de edad. Pero lo más probable es que no lo haga porque yo no le noto la diferencia al día de hoy con respecto a los demás. Lo único son las botas y la chaqueta y quizá la tarta de chocolate que me pusieron a la hora del postre.

Llevo tu corazón conmigo – Edward Estlin Cummings

Llevo tu corazón conmigo,
lo llevo en mi corazón.
Nunca estoy sin él
donde quiera que voy, vas tú
amada mía,
y lo que sea que yo haga
es tu obra.
No temo al destino,
ya que tu eres mi destino.
No quiero ningún mundo,
porque tu eres mi mundo, mi certeza.
Y eso es lo que eres tú.
Lo que sea que una luna
siempre pretendió,
lo que sea que un sol quiera ser.
Este es el secreto más profundo
que nadie conoce.
Esta es la raíz de la raíz,
el brote del brote,
el cielo del cielo
de un árbol llamado vida,
que crece más alto
de lo que el alma puede esperar
o la mente ocultar.
Es la maravilla que mantiene
a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón.
Lo llevo en mi corazón.

Edward Estlin Cummings – 1894 – 1962 poeta, pintor, ensayista y dramaturgo estadounidense

Mujer de rojo sobre fondo gris.

Pues el libro del título es el último que me he leído a lo largo de dos días en Illano. Su autor es Miguel Delibes y su extensión es de apenas unas setenta y cinco páginas. La verdad es que a mi, personalmente, me ha gustado mucho.

La historia principal es de amor. Pero desde el principio sabes cual es su desenlace. Dejo aquí la sinopsis extraída de lecturalia.

Señora de rojo sobre fondo gris de Miguel Delibes:

Un prestigioso pintor, sumido en una grave crisis creativa, va hilando ante su hija sus recuerdos más íntimos en un monólogo que es a la vez homenaje y exorcismo. Su relato se centra en dos acontecimientos: la detección de dos de sus hijos por motivos políticos y, fundamentalmente, la enfermedad y muerte de su mujer, Ana, a los cuarenta y ocho años. Ana contagiaba una sensación de belleza y plenitud que cobró su verdadero alcance sobre el fondo gris de lo cotidiano y los sinsabores de la enfermedad. Historia de un amor en carrera desenfrenada hacia la muerte y sobrecogedora semblanza de un personaje femenino, Señora de rojo sobre fondo gris es una profunda lección de humanismo y madurez artística que sólo Miguel Delibes podía ofrecernos.

Creo que esta sinopsis dice todo lo que se puede decir en cuanto a contenido y me parece mucho más objetiva de lo que yo llegaré a ser. Por ello, me limitaré a hablar de mi opinión personal.

Es un libro sencillo de leer y el modo que tiene Delibes de narrarlo lo hace increíblemente bonito. Su manera de representar a la mujer a través de los ojos de su marido, que la ha perdido y se siente desorientado sin ella, es sencillamente magnífica. A mi prácticamente me hizo verla o, al menos, sentir que la conozco.

Se trata del retrato de un amor donde las dos personas se complementan la una a la otra y donde los intereses del otro prevalecen sobre los propios. Sin ser una historia acaramelada es la historia de amor que más profundo me ha llegado. Me encantaría poder vivir un amor como el de Ana y Nicolás.

Puedo decir que el final me dejó un tanto insatisfecha, quizá. Me esperaba algo diferente a lo que fue. Pero puede que a otras personas les resulte magistral. Eso sí, puedo decir que lloré bastante por la muerte de Ana.

Y, por todo esto, lo recomiendo encarecidamente como una lectura ligera y bonita, que puedes leer por encima o con la que puedes pensar. Yo creo que algún día, la releeré.