Acabo de ver Womb.

Y me ha dejado increíblemente impactada.

A ver, para situaros. Se trata de una película donde bueno, el comienzo es típico, niño y niña se conocen, se enamoran, ella se tiene que ir, vuelve años después y al fin logran estar juntos. El cambio está en que en esta ocasión él muere en un accidente de tráfico y, lejos de asumirlo y atesorar sus recuerdos juntos, decide clonarle en su propio vientre. O lo que viene a ser lo mismo, darle de nuevo a luz.

El niño crece, como es obvio, y ella no le dice en ningún momento que es un clon. Y no es que en la película sea raro el asunto de la clonación porque aparece una niña la cual dicen claramente que está clonada, simplemente ella decide no decírselo. Cierto es, también, que las personas clonadas están discriminadas, pero en fin, para mi ese es el principal error de la protagonista.

Lo más alucinante es el final.

Atención: Spoiler.

Cuando él es ya un adulto y tiene una relación estable su madre se muestra constantemente celosa, como si se debatiese entre su amor maternal y el amor que sentía por el hombre al que perdió y ahora “ha vuelto a la vida”.

Lo alucinante es que por una serie de hechos el chico descubre que es un clon y se vuelve loco. De pronto no sabe quién es él y quién es su madre, porque claro, siente como que su vida no tiene sentido porque es la imitación de una vida anterior. Y, a bote pronto, se acuesta con su madre.

Fin del spoiler.

Fue muy impresionante. Es una película que, sin lugar a dudas, aborda el tema de la clonación y hace que te plantees si realmente es ético y positivo traer de nuevo a una persona a la vida o si es mejor aceptar lo que la vida nos da, tal y como nos lo da.

La recomiendo. Bueno, no a aquellas personas que disfruten sustancialmente con películas de acción o romances tipo “El Diario de Noah” o “P.D: Te quiero”. Es una película paranoica que hay que ver como tal, teniendo en cuenta su trasfondo ético. No es de ese tipo de películas que dices “Es entretenida”. No, si no te interesa, no la veas. Considerarás que has perdido el tiempo y eso no es lo que se busca viendo cine.

Anuncios

El día en que cuelgas la bandera republicana en la ventana del salón.

Ese día me llegó a mi ayer.

Kaelig y yo decidimos colgar la bandera republicana en la ventana del salón, motu propio. Muchos se preguntarán por qué. Bueno, estamos en un momento crucial relacionado con la familia real.

Ante todo dejar claro que no creemos que se deba matar a la familia real o exiliarles o algo semejante. No. Sencillamente pensamos que la familia real debe tener los mismos derechos y deberes que el resto de ciudadanos y no deben ser eximidos de ciertos asuntos legales. Que cobren un sueldo como diplomáticos sería genial, pero un sueldo como el del resto de los diplomáticos españoles que se extienden por el mundo.

En fin, eso era todo. Me apetecía escribirlo, por si alguien no tiene la oportunidad de verla hoy, felizmente colgada en la ventana. La recogeremos esta tarde antes de que Kaelig se vaya a Oviedo, por su seguridad. Algunas personas ya la han mirado mal.

Se acabaron los exámenes.

Fin. Punto y final a los exámenes de esta evaluación. Ahora me dedicaré a descansar todo el fin de semana. Tengo que contestar cartas, pasar tiempo con Kaelig, descansar, ver películas, descansar, leer libros, descansar.

No sé ni siquiera por dónde empezar. Supongo que cuando me den las notas haré una entrada para celebrarlas o para quejarme de ellas. Por ahora, la verdad, no tengo demasiada queja – felicidad absoluta.

Hoy, último día de exámenes de la segunda evaluación he llevado mi pajarita de Doctor al instituto, para estrenarla. Todo el mundo me preguntaba si era algún día especial como el día del “Ponte traje” y yo no dejaba de contestar “No, ese es del trece de octubre, hoy sólo quería estrenar mi pajarita”. Igual soy un poco rara.

Tengo que descargarme “The Artist”, “The three Mosketeers” y alguna más que se me ocurra. Además debería acabar de ver “Anonymous” y leer Percy Jackson. Son demasiados planes para un solo fin de semana.

Y debería empezar a estudiar geografía. Pero ja, ja, ja. Como me rio yo de empezar a estudiar este finde geografía.

Me apetece tener fotografías de carnaval, en serio. Me encanta mi túnica. Me encanta.

Mi pequeño momento de gloria.

Encontrarme de pronto con un video en el que tuve que hacer de traductora de un modo completamente improvisado en medio de Youtube no tiene precio.

Salgo en el minuto dos aproximadamente.

Disculpad como pueda sonar mi traducción, la hice de modo improvisado y en directo. De hecho el señor que estaba grabando me dijo:

-¿Sabes inglés?

– Sí, me defiendo bastante bien

– ¿Te importaría salir en la tele?

– ¿No?

– Bien, ven conmigo, necesito una intérprete.

Me quedé paralizada un segundo y lo hice, sin más. Estaba nerviosísima, me temblaban las piernas y tuve que controlar la voz.

Pero ahí está, el vídeo que yo pensé que nunca había salido a la luz. Mi primer minuto de gloria en la televisión.

No sé que hace tan especial a ciertas personas.

No son guapas, interesantes, inteligentes, brillantes. Ni siquiera tienen una pizca de misterio o son listas. Ni tienen desparpajo, la mayor parte de ellas.

Conforme hay personas increíbles, deslumbrantes, inteligentes, atractivas… hay personas que no tienen nada y lo tienen todo.

Es como si ya no supiesemos distinguir entre lo verdadero y lo falso.

Es todo muy surrealista.

Ah, y yo me considero del primer grupo, antes de tener que leer una serie de comentarios desagradables sobre narcisismo o algo semejante.

Gracias.