Vagaba por un bucle temporal.

Crecía en todos y en ningún lugar al mismo tiempo. Estaba inscrito en el tiempo y en el espacio, en el movimiento, en la creación, en la desaparición e incluso en el renacer.

Era todo y era nada. Estaba en su mera existencia escrito el sentido de la vida en un universo valdío, carente de toda razón.

Allí estaba él. Sonriente. Con su impoluta perfección física, con su traje descompuesto, peculiar a su manera. Se balanceaba, divertido.

Vagaba por un bucle temporal.

Esa persona.

Y entonces le ves. Ves a esa persona que hará tu vida dichosa y feliz. Y no es necesario que sea amor a primera vista, simplemente que sea un amor efervescente, que florezca en menos de un segundo, que aumente a cada instante y haga que tu corazón lata a ritmos insospechados.

Después llegará esa calma. Esa calma infinita de una confianza implícita en el amor que se mantiene en el tiempo. Porque es esa persona. La persona que has estado buscando y te ha encontrado.

Te sonríe, te acaricia. Sientes que cada vez que miras sus ojos te entiende, comprende lo que sientes y te corresponde.

Juntos, siempre. Tumbados, sentados, de pie. Unidos, separados, de la mano. Caminando, quietos, despistados, dormidos. El todo, el cuando y el porqué.

Esa persona eres tú. Lo dice el tiempo que ha pasado, las muchas cosas que hemos hecho, los recuerdos y los sentimientos. Te quiero, te quiero.

Te quiero.

Megan y Will – Capítulo 3

Lo prometido es deuda y aquí está la actualización semanal de mi parejita favorita. Como siempre, las opciones son leerlo en docs o descargarlo desde mediafire.

Agradecería que, si alguien me lee, me deje un comentario pasa saber que está ahí. De verdad.

Pulsa aquí para descargar desde Mediafire.

Pulsa aquí para leer en Google Docs.

Si la cosa avanza, supongo que los pasaré a formato e-book.

Así es Ella.

Aquel le pidió que se mudasen a vivir juntos. Ella dijo que lo harían en un tiempo, que se lo prometía. Selló la promesa con un beso y un “te amo”. Aquel se fue, para convertirse en un hombre y regresar a por Ella. Se veían, de vez en cuando.

Había alguien más. Un amigo de siempre, una persona en la que confiaba. Alguien del pasado, de un pasado más feliz, más próspero. Jugueteaban, jugueteban siempre. Él estaba absolutamente enamorado de Ella, como quien ama lo prohibido, lo indebido. Como quien tiene una mala adicción.

¿Qué le importaba a Él que Ella estuviese a punto de rehacer su vida con otro? Nada, en absoluto. Él la quería para sí, como siempre. Era Ella la que siempre huía, la que iba de uno a otro, la que buscaba en otros el cariño que ni ella misma se tenía. Su amigo era el punto de partida de siempre, la casilla de inicio del juego de su vida. Siempre regresaba a Él.

Daba igual quien fuese su nuevo amor. Caminaban Él y Ella, enamorado y enamorada, juntos de la mano por las calles. Reían, lloraban, se contaban sus cosas y luego, inocentemente, regresaban a casa. Ella estaba comprometida, así debería ser.

Y da igual quien sea su nuevo amor, siempre caen. Él siempre intenta volver a traerla a su terreno, volver a tenerla entre sus brazos, aunque luego ella le deje y corra a los de un nuevo desconocido. Aunque sabe que sus “te amo” no valen nada. Y Ella se deja llevar por sus labios, por unos besos que se le antojan nuevos aunque sean los de siempre.

Aquel se entera y calla. Calla porque se ha enamorado de la mujer equivocada y no ha podido evitarlo. Todo el mundo sabe que no es mujer de un sólo hombre. Todo el mundo sabe que le es infiel con el mismo de siempre. Y aún así, este nuevo Aquel no se da por vencido. No la deja, no la abandona. ¿Y qué hace ella? Le jura amor en vano, mientras camina de la mano con Él.

¿Por qué? Porque así es Ella, es la Ella de todos y la Ella de nadie. Es la Ella que juega con las emociones de Este, Ese, Aquel y Él. Da igual cuantos entren en el juego. Le da igual.

Porque así es Ella.

Megan y Will – Capítulo 2

En principio las actualizaciones serán semanales pero no puedo prometer nada porque tengo una vida más allá de Will y Megan asique… si tengo exámenes o una mala semana es probable que no escriba nada.

Por otro lado vengo ahora mismo con un capítulo recién salido del horno, como quien dice. Estos jovenes universitarios nos hablan un poquito más de ellos, aunque sólo sea la punta del iceberg.

¡Espero que lo disfrutéis! (Si es que alguien me lee – solloza.)

Como con el anterior, os ofrezco la posibilidad de descargarlo desde Mediafire o de leerlo en Google Docs. Si alguien conoce mi DeviantArt que sepa que ahí también lo estoy subiendo.

Pulsa aquí para descargar desde Mediafire.

Pulsa aquí para leer en Google Docs.

Clase de latín con Will y Megan.

Un día cualquiera, en una clase cualquiera, en el interior de mi mente:

Eh Kyt.

– Ahora no, Megan.

Va, juega con nosotros.

No le hagas caso, sólo intenta fastidiar.

Tú cállate Will.

– Dejadme atender – lloriquea.

Venga, escribe sobre nosotros, escribe.

No Kyt, atiende en clase.

Escribe, escribe.

Atiende, atiende.

Y al final, me enteré de latín a medias.